Sesión No. 1: Bakunin y la Revolución Social

Ponencia Sesión No. 1: Bakunin y la Revolución Social
¿Por qué no empezamos con Prudhon?
En la inauguración del seminario un compañero se preguntaba porque nuestro programa no incluía a Prudhon dentro de las teóricas de la revolución anarquista. Nuestra respuesta, aunque no se advirtió en ese momento, tiene que ver con la forma en la que entendemos a este destacado teórico y generalizador original del uso positivo de la palabra anarquía[1]: Como un importante pero aun parcial teórico del cambio social antiautoritario, como un pensador de transición, eslabón entre las propuestas de planificación ideal  de las socialistas utópicas y la perspectiva revolucionaria del anarquismo decimonónico.Pierre Josep Prudhon (1809-1865) fue uno de los más destacados socialistas y líderes populares de su época.  De familia artesana, trabajo desde muy joven primero como tonelero, luego como mozo de labranza y finalmente como impresor, formándose como autodidacta (como muchos de los socialistas utópicos) en el agitado clima social del artesanado de aquel entonces[2], siendo uno de los pocos teóricos sociales de la época que en verdad se ganó su sustento con su trabajo y se mantuvo dentro del pueblo, hecho del que él se sentía orgulloso (y que por ejemplo el joven Marx admiraba). Muchas de sus observaciones de infancia tendrían luego en su madurez, ecos en sus propuestas, siendo estas por lo común, no sistemáticas, contradictorias y frutos de reflexiones filosóficas muy abstractas que se combinaban con observaciones del sentido común[3].
En su texto ¿Qué es la propiedad? (1840) que lo lanzo a la fama, inicio la tradición de pensar el socialismo como ciencia,  acuño la famosa frase de “la propiedad es un robo” (idea que tenía hondas raíces históricas), llamo a cambiar el sistema de propiedad impersonal por el de posesión individual y formulo un rechazo a la política estatal en el que defendió una posición anarquista.  Luego escribiría su texto Filosofía de la miseria (1843) y entablaría relaciones con Marx y Bakunin. También en este periodo empezarían sus intentos de fundar un Banco del Pueblo, especie de asociación financiera popular, que prestaría sin interés a quien lo necesitara y pudiera devolver los préstamos con productos o dinero. Tras la revolución de febrero de 1848, Prudhon fue elegido diputado de la Asamblea Nacional al proclamarse la caída de la monarquía y la segunda república, brillando pese a su marginalidad, por sus propuestas federalistas y autogestionarias, permitiéndole además su condición parlamentaria la edición del periódico el Representante del Pueblo, que cambio de nombre junto con sus ideas, al Pueblo y la Voz del Pueblo[4]. Entre sus propuestas más fuertes, está la creación de un conjunto de cooperativas obreras de producción relacionadas entre sí que sustituirían paulatinamente, y por el apoyo que encontrarían en el resto del pueblo, a las industrias capitalistas. Defendiendo la insurrección obrera de junio de ese año, hablara en la cámara de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, de este último como portador de un nuevo orden social y de su pertenecía “al partido del trabajo contra el capital.”. Su furibunda oposición antinapoleonica le ganan la cárcel, espacio en donde modera su posición clasista y desde la cual escribe Sobre la Justicia en la Revolución y en la Iglesia (1854) que le gana una nueva condena por posiciones contrarias a la religión. Una vez libre y exiliado, escribe El Principio Federativo (1863) proponiendo la sustitución del Estado centralizada por una federación de comunas, en las que se distribuirá no solo el poder político, sino también el económico, llegando a defender la confederación de estados sureños y esclavistas en la guerra civil norteamericana. Para el ocaso de su vida redactara su testamento filosófico Sobre la capacidad política de la clase obrera (1865) que influenciara en la conformación de la Asociación Internacional de Trabajadores AIT[5].
Prudhon, como Kant, entiende que la realidad se basa en un sistema de antinomias, de tesis contra puestas, que deben llegar a un equilibrio armónico entre sí. Por esta visión rechaza tanto la propiedad privada como el comunismo, que entiende como un sistema de propiedad del Estado. La propiedad privada seria en este esquema una injusticia por su desigualdad, que se repararía con la distribución voluntaria y pacífica de las posesiones. Adelantándose al economismo marxista, Prudhon sostendrá que la propiedad seria la base de la construcción del Estado y el Derecho Universal, y que seria las polaridades mío-tuyo y gobernante-gobernado, las que habría que entrar a sustituir con un trabajo libre de impuestos y ganancias, que daría el derecho libre del uso de los distintos factores productivos y permitiría el intercambio igualitario también sin ganancia o pérdida[6]. En esto consistiría el mutualismo, o democracia industrial, en una forma de organización social en donde el acuerdo libre sustituiría el derecho universal, el principio de posesión individual a la propiedad privada y al Estado, la federación de comunas. Y su propuesta encuentra su fórmula de realización básicamente a través del lento, pero imparable, proyecto de organización popular alternativa materializado en cooperativas y bancos del pueblo, que lograrían sobrepasar por la fuerza de la reciprocidad (mutualismo) al mercado capitalista. Consecuente con su visión, le apostara no a un cambio político como modificaría los dirigentes o las constituciones de un determinado estado, sino un cambio económico, que reorganizaría las bases productivas de la sociedad (coincidiendo con Marx y los economistas clásicos que la sociedad era el campo natural de la economía). Para el Prudhon maduro, la historia estaría marcada por un continuo de crisis revolucionarias que siempre tendrían dentro de sus impulsores a quienes buscaban una nueva concepción de justicia y seria la búsqueda y la realización de este ideal el leiv motiv de la humanidad[7].
¿Por qué la propuesta Prudhoniana no entra entonces entre las reflexiones teóricas sobre la Revolución Anarquista? En primer término porque aun el Prudhon maduro acepta, como los liberales radicales, que el Estado solo puede reducirse al mínimo en un proceso de muy largo plazo, y no es claro que proponga su radical abolición. En segundo término, porque en su concepto la historia es un continuo, que se orienta según la búsqueda de la justicia, y dentro de la cual no caben las rupturas, diferenciándose aun de las versiones del anarquismo más evolucionista, ya que considera los saltos abruptos no como progresos, sino como peligros que deben ser evitados. En tercer término, porque Prudhon concibe la sustitución del orden social capitalista como un movimiento sistemático, sino como una sucesión espontanea de experiencias no capitalistas en el marco general del dominio del capital. Este rechazo a una visión más elaborada y general de la revolución, será uno de los rasgos de filosofía prudhoniana. Y en cuarto y último término, el machismo del pensador y su defensa de la familia patriarcal, lo alejan de la matriz integral y anti patriarcal que el anarquismo posterior elevo como uno de los principios generales de la Revolución. Diríamos, resumiendo y simplificando, que Prudhon como pensador de transición, concibió lo fundamental de la organización obrera y popular para el cambio social, pero le faltó reconocer el otro polo de la ecuación: la lucha.
¿Por qué Bakunin empieza la reflexión?
Si Prudhon descubrió la Anarquía, Bakunin desarrollo el Anarquismo. Como decíamos también en la inauguración del Taller de Estudios Anarquistas, el Bakunin maduro es el pensador que construyo a partir de la noción de anarquía, como organización social sin el principio de autoridad, y de la práctica de la libertad, como valor ético orientador de la acción, el Anarquismo, colectivismo o socialismo revolucionario como también lo llamaba, como una corriente filosófica política específica. Con el Anarquismo adquiere materialidad, presencia organizada en el mundo social y ante todo una propuesta revolucionaria, medular en pensamiento bakuniniano.
Mijaíl Aleksandrovich Bakunin (1814-1876) fue el constructor de la primera teoría de la Revolución Anarquista. De familia noble y terrateniente, Bakunin curso de joven la carrera militar como cadete hasta que, hastiado de la vida de cuartel, se dedicó a la filosofía. Impresionado por el Idealismo alemán se convirtió en estudiante Scheling en la Universidad de Berlín, entrando rápidamente en contacto con círculos de jóvenes hegelianos, así como con socialistas y nacionalistas, contactos entre lo que se hallaba el mismo Prudhon. Asentado en París y ya con fuertes ideas de liberación obrera y campesina y ateísmo, Bakunin inicia una activa militancia como republicano revolucionario entre los medios eslavos bajo la propuesta de una república democrática paneslava, federativa y socialista, viéndose envuelto durante la primavera de los pueblos de 1848 en las revoluciones de París y Praga de ese año y en 1849 en el levantamiento de Dresde[8] (ganándose por eso la admiración entre otro de Marx), donde será capturado, y condenado por la reacción triunfante, a tres penas de muerte en tres países diferentes (Prusia, Austria y Rusia) para finalmente llegar a Rusia, ser salvado por sus poderosos vínculos familiares y ser deportado por el Zarismo, luego de varios años de prisión en las condiciones más inclementes, a las estepas siberianas. En 1861, Bakunin escapara por el Pacifico, pasando por la en ese entonces región panameña de Colombia, para llegar de nuevo Europa. Desde allí busco promover la nueva insurrección Polaca de 1863, esta vez desde un enfoque completamente popular y anti burgues, que fracasara, y por lo cual se verá obligado a trasladarse primero a Italia y luego a Suiza, fuera de la persecución de los Imperios Centrales[9].
Miembros de la francmasonería más por utilidad que por convicción, en 1864 participará primero en el Congreso y luego en Liga Internacional por la Paz y la Libertad, que congregara a nacionalistas como Garibaldi, librepensadores como Víctor Hugo y liberales como Stuart Mill, con la clara intención de trabajar en su interior como revolucionario para conformar un polo radical que encauzara la Liga hacia las trabajadoras. Con este fin organizara la Sociedad Internacional Revolucionaria que en 1865 funcionara como una organización secreta al interior de la Liga. Una vez producida la ruptura entre el ala izquierda de influencia bakuninista y la derecha del congreso, la izquierda constituirá en 1868, en la Alianza Internacional de la Democracia Socialista. La Alianza iniciara un activo proceso de inserción dentro del movimiento obrero, principalmente en los países latinos, que la llevara a ingresar a la AIT ese mismo año, con el fin de desarrollar desde ahí un procesos de propaganda anarquista y fortalecer la influencia libertaria en las luchas proletarias[10]. Para 1870, Bakunin organizara en contravía de la política cauta del resto del movimiento, un Comité de Salvación Pública y participara en la insurrección de Lyon desde donde buscara expandir a toda Francia un programa anti estatista y socialista revolucionaria, sin mayores éxitos. Un año después será un defensor acérrimo de la Comuna de París y uno de las primeras voces que llamaran a solidarizarse con la experiencia a nivel internacional (en momentos en que por ejemplo Marx la consideraba una experiencia prematura y condenada al fracaso). Tras la derrota de la Comuna y con la agudización de la represión de los gobiernos reaccionarios hacia la Internacional, el organismo debilitado se precipita a un proceso de discusión que se salda con la expulsión primero de Bakunin y luego de los demás militantes aliancistas de la AIT en el Congreso de La Haya en 1872, por parte del Congreso general del organismo presidido por Marx, en alianza con los reformistas. Esto llevara a que la mayoría de secciones nacionales influidas por la Alianza como España, la Suiza francesa e Italia, constituyan una internacional federalista y antiparlamentaria, conocida como la Internacional de Saint Imer o la Internacional Anti autoritaria, animada principalmente por el ruso y que vivirá hasta que el mismo lo haga.
La Revolución para Bakunin es la guerra necesaria frente a la política de guerra de la reacción, además de un proceso de derrumbe general del Estado y su dominio sobre la vida, en un movimiento que para el ruso, significa que las trabajadoras en armas se sacuden del principio de autoridad que había gobernado sus vidas. La Revolución es de carácter social, pues tiene como fin inmediato y directo la igualdad económica, y en este proceso se contrapone a la noción de revolución política que no significa sino un enorme desperdicio de las fuerzas populares hacia un objetivo que no abole sino que transforma la explotación. La Revolución es en primera instancia un acto liberador que le permite construir a las personas y comunidades construir relaciones sociales libres, en un movimiento de destrucción de la dominación y el Estado. Esto implica un radical proceso de igualación social, que busca destruir las diferencias de clase. Y esto solo puede ser desarrollado a nivel internacional, una revolución “de todas las razas y todos los pueblos”, que si bien no necesariamente se da simultáneamente en todas partes, si tiene por fin romper las fronteras nacionales del viejo Estado en demolición. Esta revolución internacional busca modificar todas las facetas de la vida humana modificando para eso, todas las instituciones que la controlan[11].

[1] Felix Garcia Moriyon. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. 1era edición. Libros de Annares. Colección Utopía Libertaria. Buenos Aires, Argentina. 2008. Pág. 33.
[2] Jose Farrater Mora. Joseph Prudhon. En Diccionario de la Filosofía. Tomo tercero. Alianza Editorial, Madrid, España. 1979. Link:http://www.filosofia.org/enc/fer/632723.htm Consultado 06/03/2012
[3] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Ediciones Espartaco. Pág. 38. En Scribd. Link: http://es.scribd.com/doc/3929794/Angel-J-Cappelletti-La-ideologia-anarquista Consultado 06/03/2012
[4] Jose Farrater Mora. Joseph Prudhon. Op .cit.
[5] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 40. Op cit.
[6] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 41. Ibíd.
[7] Hugo Garcia Salvattecci. Anarquía: Ciencia y Revolución. Colección Universitaria. Okura Editores. Lima, Perú. 1984. Pág. 78.
[8] Ateneo Virtual. Miajil Bakunin. En Alasbarricadas.org. Link: http://www.alasbarricadas.org/ateneovirtual/index.php/Mija%C3%ADl_Bakunin Consultado 06/03/2012
[9] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 45. Ibíd.
[10] Felix Garcia Moriyon. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. Pág. 37.
[11] Frank Mintz (compilador). Bakunin, Crítica y Acción. 1era Edición. Libros de Annares. Colección Utopía Libertaria. Buenos Aires, Argentina. 2006. En Libros de Quijote Libros. Pág. 21-26. Link: http://www.quijotelibros.com.ar/anarres/Bakunin%20critica%20y%20accion.pdf Consultado 15/02/2012.

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